No vamos a decir que la segunda parte de Kung Fu Panda sea una obra maestra del cine de animación, que tampoco es eso, pero llegando de donde llega y siendo una secuela es sorprendente la cantidad de aciertos que acumula la película acerca de la paz interior de Po, comenzando por la genial animación, muy por encima de lo que Dreamworks nos suele ofrecer (aunque, claro, a años luz de Pixar) y que roza el cielo en los recuerdos de la familia del obeso panda (qué bonito que toda la historia se hubiera contado con esos trazos vibrantes y coloristas). Los mayores logros de la cinta de Jennifer Yuh está precisamente en la cinética y el diseño de personajes y en especial en la gloriosa presencia de los luminosos escenarios chinos, un prodigio de luz que mejora, y con mucho, los más reducidos y escasos de la película original.
Siendo como es una obra familiar, de consumo rápido (que lo es, no nos engañemos) y un blockbuster wannabe, el guion es ágil y avanza rápido en su poco menos de hora y media entre aventurillas menores y gags y momentos de humor muy acertados a medio camino entre el clásico toon y el absurdo moderno, aunque la estructura del libreto se pierde entre nudos descolocados y clímax y annticlimax repartidos de manera demasiado torpe, más aún en una obra tan corta.
Y todo esto con una excusa tan poco elaborada como un vínculo parental tan trillado como poco efectivo, por previsible, que hace del viaje un deja-vu en sesión continua salvado con solvencia por los ya mencionados decorados, la inmersiva ambientación sonora y un villano en estado de gracia, en especial en sus primeras apariciones, aunque al final del metraje sus carencias se hacen más fuertes que sus aciertos y los tonos de épica oriental y comedia americana se cruzan en un batiburrillo que no termina de ser ni una cosa ni la otra, pero que deja imágenes bellísimas en medio de la historia mil y una veces vista.
Lo mejor: Shen, un villano de animación clásico con toda la profunda maldad de la antigua Disney. Algunos momentos de paisajes con una fotografía orientalista muy animal
Lo peor: El endeble arco de transformación de Po (que encima es el único personaje que lo tiene) que de puro evidente y limitado no es casi ni un arco, sino un 'darse cuenta'.
"Kung Fu Panda 2" Nuevo trailer en español
lunes, 29 de octubre de 2012
miércoles, 15 de agosto de 2012
Brave, la emocionante leyenda celta de Pixar
Mira que iba con un poco de miedo al cine por las cosas que había oído de Brave, que no es que fueran malas críticas, pero que la ponían un poco de vacía, insulsa y endeble, pero al final los chicos de Pixar han conseguido que caiga enamorado a los pies de la princesa pelirroja Mérida, de su empoderada madre y matriarca del clan, de gañanazo del padre, y qué coño, hasta de los tres heramanos traviesos al estilo de Jorgito, Jaimito y Juanito.
Para empezar, la primera parte de la película es arrolladora en la fuerza de su poética (poderosísima la secuencia de la escalada a la catarata), su discurso de la fascinación y el toque de humor familiar y entonadísimo. La fuerza se desvanece un poco al entrar en el nudo de este cuento celta y los chicos de Pixar tiran en ocasiones un poco más hacia el slapstick más Disney que a su tradicional sutileza en las formas, pero el poderío del sencillo guion y la fuerza dramática y emotiva que imprimen los animadores a sus personajes se sobreponen construyendo algunos de los momentos más carismáticos de la cinta en la relación de Mérida con su madre.
Hacia la mitad del metraje la acción se recompone y sigue su rumbo hacia una épica desatada con la fuerza de sus melodías celtas y los ambientes lóbregos que recuerdan a los mejores momentos de villanía de la Disney, pero con la soberbia capacidad de entretejer los planos y trabajar el montaje de los de Luxo, y aunque en algunos momentos los pequeños deux es machina resquebrajan el armazón de la historia, la fuerza con que los directores acometen cada cambio de ritmo del argumento y el sentido del humor con que trabajan con los espacios y sus personajes les hace avanzar con firmeza y suavidad hacia un final evidente y apoteósico, como corresponde a una aventura épica de este nivel, con el nivel emocional en todo lo alto y con los animadores dando el do de pecho en las expresiones faciales, conmovedoras más allá de lo humano.
En resumen, que no es lo mejor de Pixar, porque el listón se lo han colocado desde el propio estudio en un lugar de muy difícil acceso, pero es una fantástica película infantil, una genial aventura y una maravillosa reflexión acerca de las relaciones familiares en la adolescencia, incrustada en un delicioso cuento en la más absoluta tradición europea. Yo la pongo entre lo mejor del año sin pensarlo mucho más.
Para empezar, la primera parte de la película es arrolladora en la fuerza de su poética (poderosísima la secuencia de la escalada a la catarata), su discurso de la fascinación y el toque de humor familiar y entonadísimo. La fuerza se desvanece un poco al entrar en el nudo de este cuento celta y los chicos de Pixar tiran en ocasiones un poco más hacia el slapstick más Disney que a su tradicional sutileza en las formas, pero el poderío del sencillo guion y la fuerza dramática y emotiva que imprimen los animadores a sus personajes se sobreponen construyendo algunos de los momentos más carismáticos de la cinta en la relación de Mérida con su madre.
Hacia la mitad del metraje la acción se recompone y sigue su rumbo hacia una épica desatada con la fuerza de sus melodías celtas y los ambientes lóbregos que recuerdan a los mejores momentos de villanía de la Disney, pero con la soberbia capacidad de entretejer los planos y trabajar el montaje de los de Luxo, y aunque en algunos momentos los pequeños deux es machina resquebrajan el armazón de la historia, la fuerza con que los directores acometen cada cambio de ritmo del argumento y el sentido del humor con que trabajan con los espacios y sus personajes les hace avanzar con firmeza y suavidad hacia un final evidente y apoteósico, como corresponde a una aventura épica de este nivel, con el nivel emocional en todo lo alto y con los animadores dando el do de pecho en las expresiones faciales, conmovedoras más allá de lo humano.
En resumen, que no es lo mejor de Pixar, porque el listón se lo han colocado desde el propio estudio en un lugar de muy difícil acceso, pero es una fantástica película infantil, una genial aventura y una maravillosa reflexión acerca de las relaciones familiares en la adolescencia, incrustada en un delicioso cuento en la más absoluta tradición europea. Yo la pongo entre lo mejor del año sin pensarlo mucho más.
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sábado, 23 de junio de 2012
¿Dónde está lo bueno de Los Vengadores?
Me he resistido todo lo que he podido, pero acosado por decenas de buenas referencias de amigos que hablaban de una de las mejores películas de los ultimos tiempos, he terminado por ir al cine a ver Los Vengadores, y lo cierto es que no le he encontrado la gracia, o por lo menos no le he encontrado tanta gracia. Me voy a permitir el lujo de hacer un listado de algunas cosas que me parecen errores en esta película, para dejar claro mi punto de vista:
- Joss Whedon dirige la película con un conjunto de planos y escenas repetidas en los últimos años (y décadas) en el cine de acción y de superhéroes más palomitero. No creo que a nadie se le escape la estética y realización de la última parte de la película sale directamente del, ya de por si poco personal, estilo Michael Bay, o que las explosiones repiten con fruicción los dejes de cualquier producto de acción de Hollywood.
- Una introducción laaaarga como un día sin pan. Siempre recuerdo a una profesora de técnica audiovisual que decía que tenía una regla sobre el cine: si a los quince o veinte primeros minutos no se había puesto en marcha la trama, quitaba la película. No es que yo esté de acuerdo con la esta teoría, porque la narrativa es mucho más compleja que eso, pero en este caso la tengo que dar la razón. Si haces un producto mainstream tan claramente comercial, no deberías intriducir a cada personaje de la liga justiciera por separado dándoles el mismo peso como si de una lucha de egos o de fanatismos geeks enfrentados se tratara, no hay ritmo estructural que aguante el peso de una introducción de tres cuartos de hora fragmentados.
- Scarlett Johansson está ahí por su culo. Esto no es algo que haya leído, no tengo informaciones sobre las razones que hacen que la Johansson fuera la elegida en el casting, pero a juzgar por la sobreabundancia de planos de las posaderas de la Viuda Negra, no puedo hacer otra cosa que pensar que un personaje que es más atractivo de culo que de cara igual no debería tener mucho protagonismo.
- Los finales se multiplican. Lo disperso de la trama y la carencia de planteamiento formal (más allá de la introducción divoide de cada uno de Los Vengadores) termina produciendo una falta de cohesión argumental que retira la importancia del arco argumental para poner el foco en lo bonito del diseño de personajes, y esto deriva en una consecución de clímax de acción y de enfrentamientos apoteósicos de los que nunca termina de quedar clara la relevancia. ¿Termina aquí? ¿Han matado ya a todos?
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lunes, 28 de mayo de 2012
Testigos de Jehová y el Círculo de Lectores
Hacía mucho que no me daba la chapa un testigo de Jehová. Al anterior le dije que era adorador de Satán, y que muchas gracias pero que no quería nada, pero al de hoy no le he visto venir porque iba disfrazado de comercial del Círculo de Lectores y lo primero que me ha salido ha sido "Ya soy del Círculo, gracias".
Me ha empezado el señor a soltar la chapa con una revista sobre movimientos sociales (chapa chapa chapa 15M chapa chapa chapa crisis chapa chapa chapa gobierno) y cuando he visto que había citas de la Biblia le he dicho: "Lo siento, pero no creo" "¿En qué?" "En nada". Ahí es cuando ha sacado su arma más letal: "¿Has leído la Biblia?", pero claro, en este caso ha fallado "Sí, y el Nuevo Testamento tres veces". Lo definitivo ha sido decirle que me parecía una novela muy interesante como curiosidad histórica, ahí me ha dado el Atalaya, me ha recomendado que me lo lea, le he dicho que yo me leo todo lo que me dan, y por las mismas, se ha ido.
Lo que yo me pregunto con este tema es: 1. ¿A cuánta gente consiguen convencer con la técnica de la chapa itinerante sobre las virtudes de la fé? y 2. ¿De qué mierda me he vestido yo hoy para que me paren a cuestionarme sobre mi vida espiritual? ¿Tengo pinta de niño repollo? ¿De perdido de la vida? ¿De personalidad adictiva?
Me ha empezado el señor a soltar la chapa con una revista sobre movimientos sociales (chapa chapa chapa 15M chapa chapa chapa crisis chapa chapa chapa gobierno) y cuando he visto que había citas de la Biblia le he dicho: "Lo siento, pero no creo" "¿En qué?" "En nada". Ahí es cuando ha sacado su arma más letal: "¿Has leído la Biblia?", pero claro, en este caso ha fallado "Sí, y el Nuevo Testamento tres veces". Lo definitivo ha sido decirle que me parecía una novela muy interesante como curiosidad histórica, ahí me ha dado el Atalaya, me ha recomendado que me lo lea, le he dicho que yo me leo todo lo que me dan, y por las mismas, se ha ido.
Lo que yo me pregunto con este tema es: 1. ¿A cuánta gente consiguen convencer con la técnica de la chapa itinerante sobre las virtudes de la fé? y 2. ¿De qué mierda me he vestido yo hoy para que me paren a cuestionarme sobre mi vida espiritual? ¿Tengo pinta de niño repollo? ¿De perdido de la vida? ¿De personalidad adictiva?
martes, 17 de abril de 2012
El Rey y las indignaciones de moda
Hace unos años nuestro amado Rey se fue supuestamente a las tierras rusas a que le emborracharan un oso para matarlo (poco más o menos, la noticia entera aquí), y pese a que la noticia tuvo su particular relevancia, tampoco es que se liara demasiado gorda ni nadie con cierta responsabilidad pidiera explicaciones, cabezas o encuestas de popularidad borbónica. Pero en estas fechas Juan Carlos se ha ido un poco más al sur a pegar tiros y las redes hierven, los medios se regocijan y a la Casa Real hay que echarles hoy o ayer (yo siempre he sido más de ayer).
¿Cuál ha sido el gran cambio? ¿Estamos ahora más encabronados con lo que sea que nos pongan delante después de años de crisis/estafa? ¿Las redes sociales sacan el troll que llevamos dentro magníficando cualquier enfado hasta hacerlo motivo de revuelta popular semanal? ¿Han sumado demasiado puntos los Borbones con las manos largas de Urdangarín, el pie ya menos largo de Froilán y la cadera cibernética de su Majestad como para llevarse el premio gordo de enemigos del pueblo? ¿Necesitamos una distracción de la mierda que vemos cada día sobre nuestra economía (micro y macro) y los Borbones son un blanco fácil (y campechano)?
Yo, yendo por delante que creo que este señor lleva los mismos años de Rey del que está faltando una República en este país, creo que son todas ellas: estamos encabronados, somos más trolls y cibertrolls, la familia Real se lo está currando mucho y necesitamos sangre en la arena pública. Un caldo muy rico que, con un poco de suerte, termina con una monarquía menos en el mundo. Ojalá
¿Cuál ha sido el gran cambio? ¿Estamos ahora más encabronados con lo que sea que nos pongan delante después de años de crisis/estafa? ¿Las redes sociales sacan el troll que llevamos dentro magníficando cualquier enfado hasta hacerlo motivo de revuelta popular semanal? ¿Han sumado demasiado puntos los Borbones con las manos largas de Urdangarín, el pie ya menos largo de Froilán y la cadera cibernética de su Majestad como para llevarse el premio gordo de enemigos del pueblo? ¿Necesitamos una distracción de la mierda que vemos cada día sobre nuestra economía (micro y macro) y los Borbones son un blanco fácil (y campechano)?
Yo, yendo por delante que creo que este señor lleva los mismos años de Rey del que está faltando una República en este país, creo que son todas ellas: estamos encabronados, somos más trolls y cibertrolls, la familia Real se lo está currando mucho y necesitamos sangre en la arena pública. Un caldo muy rico que, con un poco de suerte, termina con una monarquía menos en el mundo. Ojalá
domingo, 11 de marzo de 2012
'La antena', la experimentación estética del cine mudo.
Rescatada de entre las vitrinas del cine para minorías por el éxito de 'The Artist', 'La Antena', esa película argentina de visión obligatoria en todas las facultades de cine del mundo (debería serlo), demostraba ya hace 4 años que aun era posible innovar en el audiovisual usando de base el cine silente.
No es que sea una gran película, pero desde luego sí que es necesaria por la agresividad con la que Esteban Sapir se dedica a derribar todas las convenciones narrativas y plantea una curiosa hipótesis como subtexto acerca de las posibilidades cinematográficas que se habrían abierto en el séptimo arte si el sonoro sincrónico no se hubiera impuesto. Un cruce de caminos entre el videoclip, la estética del cómic y de la animación experimental y un amoroso homenaje al cine mudo europeo, el soviético y alemán expresionista principalmente.
El principal problema con el que se encuentra Sapir es el ritmo, que pierde tras los primeros 20 minutos de película y que no vuelve a encontrar salvo quizá hacia la parte final de la hora y media larga de la cinta. Pero como decía Bárbara Escamilla en su crítica en Cinemanía, los momentos en los que la historia va perdiendo al espectador se puntúan afortunadamente con momentos de puro oro estético y de cine en estado de gracia que hacen olvidar en parte lo torpe y vulgar del guion.
No es que sea una gran película, pero desde luego sí que es necesaria por la agresividad con la que Esteban Sapir se dedica a derribar todas las convenciones narrativas y plantea una curiosa hipótesis como subtexto acerca de las posibilidades cinematográficas que se habrían abierto en el séptimo arte si el sonoro sincrónico no se hubiera impuesto. Un cruce de caminos entre el videoclip, la estética del cómic y de la animación experimental y un amoroso homenaje al cine mudo europeo, el soviético y alemán expresionista principalmente.
El principal problema con el que se encuentra Sapir es el ritmo, que pierde tras los primeros 20 minutos de película y que no vuelve a encontrar salvo quizá hacia la parte final de la hora y media larga de la cinta. Pero como decía Bárbara Escamilla en su crítica en Cinemanía, los momentos en los que la historia va perdiendo al espectador se puntúan afortunadamente con momentos de puro oro estético y de cine en estado de gracia que hacen olvidar en parte lo torpe y vulgar del guion.
miércoles, 7 de marzo de 2012
Tim Burton está seco
La cosa está así, Tim Burton era un genio, y sigue teniendo su chispita creativa que le permite dar a luz obras curiosas con un toque original y que todos reconozcamos su estilo por el tipo de proyecto, el ambiente y (vale, esto también hay que decirlo) porque en la mayoría salen Johnny Depp y Helena Bonham Carter. Pero cada vez son más las películas que parecen hechas por encargo, con vagancia o simplemente para ganar pasta gansa por su nombre bonito (y ojo, que no digo que sean malas, digo simplemente que no se arriesga una mierda).
Y esto viene al caso de que mirándome el otro día las pelis suyas que nos llegan en los próximos años, resulta que de las cuatro que tiene en proyecto, las cuatro son adaptaciones: una de un libro infantil (Pinocho), otra de un juego de mesa (Monsterpocalypse), la tercera de una serie de los años 60 (Dark Shadows) y la última (pero no la última en estrenarse) de su corto iniciático Frankenweenie. Todo esto, y visto que el tráiler de la peli del perro monstruo de Frankenstein podría pasar por la segunda parte de La novia cadáver más que por la reversión del corto suburbial que debería, tengo cada vez más la sensación de que ya hemos pasado los años dorados de Burton y que no queda gran cosa que esperar del que fuera uno de los directores más locos del cine mundial. Ojalá cuando vea estas pelis resulten ser buenímas y me tenga que comer mis palabras, pero ya me voy imaginando que no.
Y esto viene al caso de que mirándome el otro día las pelis suyas que nos llegan en los próximos años, resulta que de las cuatro que tiene en proyecto, las cuatro son adaptaciones: una de un libro infantil (Pinocho), otra de un juego de mesa (Monsterpocalypse), la tercera de una serie de los años 60 (Dark Shadows) y la última (pero no la última en estrenarse) de su corto iniciático Frankenweenie. Todo esto, y visto que el tráiler de la peli del perro monstruo de Frankenstein podría pasar por la segunda parte de La novia cadáver más que por la reversión del corto suburbial que debería, tengo cada vez más la sensación de que ya hemos pasado los años dorados de Burton y que no queda gran cosa que esperar del que fuera uno de los directores más locos del cine mundial. Ojalá cuando vea estas pelis resulten ser buenímas y me tenga que comer mis palabras, pero ya me voy imaginando que no.
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