lunes, 25 de enero de 2016
La mirada del silencio: Una visión menos incómoda del horror
Si The Act of Killing nos mostraba en 2012 la magnitud del genocidio de la dictadura militar en Indonesia, la nueva obra de Joshua Oppenheimer, La mirada del silencio, acerca el foco a una de las familias destrozadas por sus asesinatos indiscriminados. Y en ese acercamiento a la vez se gana y se pierde.
Se gana en puntos de vista, añadiendo una calidad poliédrica a este relato de la barbarie humana, de las capacidades para el mal de las masas justificadas por el argumento de la autoridad, del miedo y del odio a lo diferente. Se gana también en humanidad, permitiendo aquí al espectador una cercanía con las emociones de los protagonistas que no existía en la pura monstruosidad de The Act of Killing. Y se gana en una cierta clausura, especialmente en la posibilidad de la familia de obtener información sobre la muerte de su hijo y, muy señaladamente, en la conversación del hermano de la víctima con la hija de uno de los verdugos, una escena magistral con una cámara entregada a la gestualidad de la joven a medida que va descubriendo quién fue realmente su padre.
Se pierde precisamente en los mismos aspectos en los que se gana. The Act of Killing entregaba la frialdad de un país que ha seguido adelante haciendo de los asesinos los héroes y obligando a las víctimas a olvidar y ser olvidadas. Nos enfrentaba con el horror absoluto y sin paliativos del orgullo de los verdugos y torturadores que se saben intocables en su sociedad aún enferma de totalitarismo. Y al eliminar de la ecuación el factor empático del arrepentimiento, de la reconciliación, nos enfrentaba como espectadores al espanto puro de ser humanos, de la maldad sin redención y sin un cierre. En el camino de ese terror puro, Oppenheimer entregaba en The Act of Killing imágenes bellísimas que dolían en tanto en cuanto lo que mostraban era la putrefacción que se iba enquistando en la sociedad indonesia, era la belleza de la carne abierta, del dolor puro. Esa crudeza se ha perdido en su (también maravillosamente contado) reflejo en el espejo, donde la belleza de sus planos nos habla más bien de la melancolía, de la incomprensión, de las oportunidades perdidas para la reconciliación.
Probablemente sea una cuestión de gustos y de moral e información frente a arte y expresión, pero en mi caso, el horror de la belleza de The Act of Killing resultó magistral en su espanto y fascinación ante este pedazo de historia, algo que viene a contradecir esta La mirada del silencio, en la que se avanza hacia un cierre de ese horror en un movimiento que tiene más pinta de consuelo para el espectador occidental que de auténtico camino hacia la reconciliación en la sociedad indonesia.
Lo mejor: Ahondar en los caminos del horror de esta tremenda y muy desconocida historia no tan lejana.
Lo peor: La pérdida de esa distancia y frialdad que permitía observar con impotencia ese horror impune.
sábado, 28 de noviembre de 2015
El doblaje español que jode Two Broke Girls
Hace poco empecé a ver Two Broke Girls (Dos chicas sin blanca en su versión española) y tengo que decir que me partí la caja bastante más de lo que habría esperado, sobre todo teniendo en cuenta que había oído cosas bastante malas sobre la serie. Según iba viendo más capítulos, me iba descojonando solo en el sofá y sintiéndome mongolo al hacerlo y al hablar con gente que me decía que era malísima y que no tenía puta gracia.
No entendí del todo la disparidad de opiniones (que me parecía un poco ida de madre) hasta que puse los subtítulos en español del canal (veo todo en VO porque soy un gafapasta insufrible con ansias de pretensión, así es la vida) que están extraídos directamente del doblaje. Ahí flipé. En colores. Mucho mucho.
El problema con Two Broke Girls y Dos chicas sin blanca es que son dos series diferentes. Son de dos mundos opuestos y no pueden dialogar entre sí. Y esto se debe por completo al doblaje, que es insufrible. Es sencillamente impresionante ver cómo difieren las burradas que dicen originalmente las dos chicas arruinadas con los sinsentidos que las hacemos decir en España. Son personajes diferentes, viviendo en mundos diferentes y en una historia completamente diferente.
El problema, probablemente, no sea tanto que los traductores sean malos en su trabajo (que yo qué sé, sabrán más que yo de traducción que para eso les pagan), sino que la mayor parte del humor de Two Broke Girls se basa en juegos del lenguaje (casi siempre intraducibles) y referencias culturales estadounidenses que se han perdido para siempre en la adaptación lingüística.
Un ejemplo:
En el capítulo 12 de la temporada 1, las chicas van a una joyería a intentar devolver un anillo para conseguir dinero, pero el dependiente, con pluma como para rellenar todos los nórdicos de IKEA, conoce y odia a Caroline y trata de hacer mofa de su caída en desgracia:
DEPENDIENTE: It is kind of karma you are where you are now and I am back on top (Es el karma, que tú estés donde estás ahora y yo esté de vuelta en todo lo alto ["on top"])
MAX: Look Jeffrey, I know we just met, but there's no way you are a top (Mira Jeffrey, ya sé que acabamos de conocernos, pero no hay manera de que seas activo ["a top"]
Esto en la versión doblada se emite así:
DEPENDIENTE: Así es el karma, tú estás donde estás y yo estoy en todo lo alto
MAX: Mira Jeffrey, acabamos de conocernos, pero qué más querrías tú.
¡¡¡¡WTF!!!!! Vamos a pasar por alto que "qué más querrías tú" es un error gramatical y que tendría que decir como mínimo "qué más quisieras tú". La traducción ha borrado por completo el chiste. Y los traductores españoles lo saben tanto que han eliminado en la edición de sonido las risas del público de la versión original (que es algo que tiene sentido, ya que borras el chiste, te cargas también las carcajadas). Así, mientras originalmente Max le pega un corte al dependiente y se mete con su sexualidad recogiendo su referencia a estar en lo alto ("on top" => "a top"), en su versión española simplemente se comporta como una choni sin gracia y el dependiente gana el asalto verbal.
Como este ejemplo hay montones en cada capítulo en una serie de catástrofes idiomáticas que por fin me han hecho entender que la gente no encuentre la puta gracia a la serie en España. Normal me parece, si yo hubiera descubierto la versión doblada haciendo zapping, la habría odiado a muerte. A la serie y a los personajes.
La moraleja de todo esto: cuidado con los doblajes, que pueden cargarse por completo un producto y dejarle vacío de contenido. Y más aún: ¡NO VEÁIS TWO BROKE GIRLS DOBLADA!
No entendí del todo la disparidad de opiniones (que me parecía un poco ida de madre) hasta que puse los subtítulos en español del canal (veo todo en VO porque soy un gafapasta insufrible con ansias de pretensión, así es la vida) que están extraídos directamente del doblaje. Ahí flipé. En colores. Mucho mucho.
El problema con Two Broke Girls y Dos chicas sin blanca es que son dos series diferentes. Son de dos mundos opuestos y no pueden dialogar entre sí. Y esto se debe por completo al doblaje, que es insufrible. Es sencillamente impresionante ver cómo difieren las burradas que dicen originalmente las dos chicas arruinadas con los sinsentidos que las hacemos decir en España. Son personajes diferentes, viviendo en mundos diferentes y en una historia completamente diferente.
El problema, probablemente, no sea tanto que los traductores sean malos en su trabajo (que yo qué sé, sabrán más que yo de traducción que para eso les pagan), sino que la mayor parte del humor de Two Broke Girls se basa en juegos del lenguaje (casi siempre intraducibles) y referencias culturales estadounidenses que se han perdido para siempre en la adaptación lingüística.
Un ejemplo:
En el capítulo 12 de la temporada 1, las chicas van a una joyería a intentar devolver un anillo para conseguir dinero, pero el dependiente, con pluma como para rellenar todos los nórdicos de IKEA, conoce y odia a Caroline y trata de hacer mofa de su caída en desgracia:
DEPENDIENTE: It is kind of karma you are where you are now and I am back on top (Es el karma, que tú estés donde estás ahora y yo esté de vuelta en todo lo alto ["on top"])
MAX: Look Jeffrey, I know we just met, but there's no way you are a top (Mira Jeffrey, ya sé que acabamos de conocernos, pero no hay manera de que seas activo ["a top"]
Esto en la versión doblada se emite así:
DEPENDIENTE: Así es el karma, tú estás donde estás y yo estoy en todo lo alto
MAX: Mira Jeffrey, acabamos de conocernos, pero qué más querrías tú.
¡¡¡¡WTF!!!!! Vamos a pasar por alto que "qué más querrías tú" es un error gramatical y que tendría que decir como mínimo "qué más quisieras tú". La traducción ha borrado por completo el chiste. Y los traductores españoles lo saben tanto que han eliminado en la edición de sonido las risas del público de la versión original (que es algo que tiene sentido, ya que borras el chiste, te cargas también las carcajadas). Así, mientras originalmente Max le pega un corte al dependiente y se mete con su sexualidad recogiendo su referencia a estar en lo alto ("on top" => "a top"), en su versión española simplemente se comporta como una choni sin gracia y el dependiente gana el asalto verbal.
Como este ejemplo hay montones en cada capítulo en una serie de catástrofes idiomáticas que por fin me han hecho entender que la gente no encuentre la puta gracia a la serie en España. Normal me parece, si yo hubiera descubierto la versión doblada haciendo zapping, la habría odiado a muerte. A la serie y a los personajes.
La moraleja de todo esto: cuidado con los doblajes, que pueden cargarse por completo un producto y dejarle vacío de contenido. Y más aún: ¡NO VEÁIS TWO BROKE GIRLS DOBLADA!
lunes, 2 de noviembre de 2015
The Flash (Temporada 1) y Arrow (Temporada 3): ¿En qué orden hay que ver los capítulos?
Las dos series de moda del universo DC en televisión van de la manita en su primera y tercera temporada respectivamente, y aunque no se cruzan en todos los capítulos sí que tienen momentos de conexión y tramas que coinciden en el tiempo al estar situadas en el mismo universo diegético. Eso hace que la emisión en origen de la serie (en USA) siga un orden concreto y que al verlo en su difusión en otros países podamos tener un pequeño cristo sobre el orden en que conviene ver los episodios para pillar todo de las dos series sin sufrir spoilers de ninguna sobre la otra.
Por lo tanto, aquí os dejo el orden que a mi me ha servido para ver The Flash (Temporada 1) y Arrow (Temporada 3) siguiendo su continuidad temporal conjunta:
Por lo tanto, aquí os dejo el orden que a mi me ha servido para ver The Flash (Temporada 1) y Arrow (Temporada 3) siguiendo su continuidad temporal conjunta:
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 1 - Pilot
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 1 - The Calm
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 2 - Fastest Man Alive
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 2 - Sara
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 3 - Things You Can't Outrun
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 3 - Corto Maltese
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 4 - Going Rogue
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 4 - The Magician
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 5 - The Secret Origin of Felicity Smoak
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 5 - Plastique
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 6 - Guilty
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 6 - The Flash Is Born
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 7 - Draw Back Your Bow
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 7 - Power Outage
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 8 - Flash vs. Arrow
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 8 - The Brave and the Bold
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 9 - The Man in the Yellow Suit
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 9 - The Climb
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 10 - Revenge of the Rogues
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 10 - Left Behind
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 11 - The Sound and the Fury
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 11 - Midnight City
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 12 - Crazy for You
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 12 - Uprising
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 13 - The Nuclear Man
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 13 - Canaries
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 14 - Fallout
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 15 - Out of Time
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 16 - Rogue Time
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 17 - Tricksters
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 14 - The Return
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 15 - Nanda Parbat
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 18 - All Star Team Up
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 16 - The Offer
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 19 - Who is Harrison Wells?
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 17 - Suicidal Tendencies
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 18 - Public Enemy
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 19 - Broken Arrow
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 20 - The Fallen
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 20 - The Trap
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 21 - Al Sah-him
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 21 - Grodd Lives
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 22 - This Is Your Sword
- Arrow, Temporada 3 / Episodio 23 - My Name Is Oliver Queen
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 22 - Rogue Air
- The Flash, Temporada 1 / Episodio 23 - Fast Enough
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sábado, 31 de mayo de 2014
Big Bad Wolves: Genio y no tanto genio
Tengo que decir que siendo un gran fan de Rabies, la anterior película de Aharon Keshales y Navot Papushado, y habiendo ganado ésta el premio a Mejor Director en Sitges, iba con un montón de ganas al cine a ver Big Bad Wolves. Y las ganas se incrementaron considerablemente cuando vi la gozada que es la primera secuencia en cámara lenta con las niñas jugando por las siniestras ruinas de un edificio abandonado.
El problema es que los directores tienen un montonazo de problemas de ritmo, que es algo que ya pasaba en Rabies, que les hace muy complicado trabajar de manera correcta en los momentos de más calma y, sobre todo, hacer funcionar las transiciones de éstos con los de máyor intensidad. Vamos, que estos dos chicos israelís tienen una manera única y tremedista de grabar el terror, la tensión y la violencia pero se dan tremenda hostia cuando intentan hacer lo mismo en las secuencias preparatorias o más puramente de guion.
El problema de todo esto, y lo que hace a Rabies una mucho mejor película que Big Bad Wolves, es que mientras que en Rabies la mayor parte del metraje estaba centrado en las barbaridades que les iban ocurriendo a un grupo de jóvenes en un bosque, y por lo tanto la película se movía principalmente por el terreno que mejor dominan Keshales y Papushado, en ésta última un buen trozo (pongamos una hora) consiste en una preparación ambiental para la que los realizadores israelís no parecen estar preparados pero que lleva, alabado sea el señor, a unos cortísimos segundo y tercer acto en el que los directores vuelven a demostrar que son grandes a la hora de filmar los actos más crudos con una mezlcla única de humor negro, absurdo y furibunda violencia malsana.
Esta misma bipolaridad que nos hace encontrar en la película a ratos lo mejor del terror-tensión y a ratos lo más cansino del thriller se ve reproducido en el reparto, con un correcto Rotem Keinan en el papel de sufridor y un muy poco creible y pasado de rosca Lior Ashkenazi (hay que ver con lo bueno que es este hombre y lo que le cuesta aquí no salirse de la película cada dos por tres) en frente de dos interpretaciones monstruosas de Tzahi Grad y Doval'e Glickman dándole un nuevo sentido al concepto de monstruo entrañable (los pelos de punta con la escena del soplete, oigan).
Que los hachazos que le he dado a la película no lleven a nadie a engaño, que la he disfrutado bastante. Pero que sirva este texto como aviso a quien quiera meterse al cien a ver Big Bad Wolves: aquí váis a encontrar algunos enormes y originales toques del sadismo llevados con la mejor mano, pero también largos minutos cercanos al tedio de las intrigas de sobremesa.
El problema es que los directores tienen un montonazo de problemas de ritmo, que es algo que ya pasaba en Rabies, que les hace muy complicado trabajar de manera correcta en los momentos de más calma y, sobre todo, hacer funcionar las transiciones de éstos con los de máyor intensidad. Vamos, que estos dos chicos israelís tienen una manera única y tremedista de grabar el terror, la tensión y la violencia pero se dan tremenda hostia cuando intentan hacer lo mismo en las secuencias preparatorias o más puramente de guion.
El problema de todo esto, y lo que hace a Rabies una mucho mejor película que Big Bad Wolves, es que mientras que en Rabies la mayor parte del metraje estaba centrado en las barbaridades que les iban ocurriendo a un grupo de jóvenes en un bosque, y por lo tanto la película se movía principalmente por el terreno que mejor dominan Keshales y Papushado, en ésta última un buen trozo (pongamos una hora) consiste en una preparación ambiental para la que los realizadores israelís no parecen estar preparados pero que lleva, alabado sea el señor, a unos cortísimos segundo y tercer acto en el que los directores vuelven a demostrar que son grandes a la hora de filmar los actos más crudos con una mezlcla única de humor negro, absurdo y furibunda violencia malsana.
Esta misma bipolaridad que nos hace encontrar en la película a ratos lo mejor del terror-tensión y a ratos lo más cansino del thriller se ve reproducido en el reparto, con un correcto Rotem Keinan en el papel de sufridor y un muy poco creible y pasado de rosca Lior Ashkenazi (hay que ver con lo bueno que es este hombre y lo que le cuesta aquí no salirse de la película cada dos por tres) en frente de dos interpretaciones monstruosas de Tzahi Grad y Doval'e Glickman dándole un nuevo sentido al concepto de monstruo entrañable (los pelos de punta con la escena del soplete, oigan).
Que los hachazos que le he dado a la película no lleven a nadie a engaño, que la he disfrutado bastante. Pero que sirva este texto como aviso a quien quiera meterse al cien a ver Big Bad Wolves: aquí váis a encontrar algunos enormes y originales toques del sadismo llevados con la mejor mano, pero también largos minutos cercanos al tedio de las intrigas de sobremesa.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
¿Qué ver en el cine? Estrenos del 23 de noviembre de 2012
Los estrenos de esta semana, del 23 al 29 de noviembre de 2012, ordenados de lo más interesante para ver a lo que directamente no debería de estrenarse (bueno, sin ser drásticos):
1. Fin: Película española de supervivencia sobre un grupo de amigos que se reúnen en una casa de montaña solo para descubrir en su vuelta a la civilización que la gente ha desaparecido.
3. Hasta la vista: Tres veinteañeros belgas discapacitados vienen a España con ganas de perder la virginidad y pegarse una buena fiesta.
5. Y recibí las peores noticias de tus labios: Historia brasileña de un triángulo amoroso incrustado en el cauce del poderoso río Amazonas.
7. Sesión 1.16: Terror español sobre unos practicantes de ouija a los que un sacerdote trata de advertir sobre sus peligros con una serie de grabaciones caseras sobre el tema.
8. Persiguiendo Mavericks: Una historia de amistad entre un aprendiz de surfista y su maestro en su camino al encuentro de las mayores olas del mundo.
9. El hombre de los puños de hierro: Un cruce entre el cine chino de artes marciales y el cine de acción americano sobre un armero que debe salvar a la gente de su nuevo pueblo de un peligro que les acecha.
1. Fin: Película española de supervivencia sobre un grupo de amigos que se reúnen en una casa de montaña solo para descubrir en su vuelta a la civilización que la gente ha desaparecido.
- ¿Por qué verla? El género fantástico en España está despegando fuerte y prometedor, y en este caso hay detrás gente que estuvo tras 'Los ojos de Julia' y 'Los otros', que ya es una garantía. Además, estando Clara Lago y Maribel Verdú en el reparto, ya te aseguras que por lo menos parte de la interpretación se salvará.
- ¿Por qué no verla? Seamos sinceros, el fantástico en Esapaña está despegando pero aun dan miedito las cosas que se han hecho en nuestro país en este género y esa pátina de cutrez que solo las producciones patrias saben poner. El tráiler también huele en algunos momentos a trillado, previsible y a guion poco trabajado, y eso también da yuyu.
- ¿Por qué verla? Amy Adams mola mucho, Justin Timberlake mola algo y Clint Eastwood está delante de la cámara y apadrinando al que fuera su ayudante de dirección en anteriores películas. Malo sería que con todo esto no saliera algo salvable.
- ¿Por qué no verla? El Clint Eastwood lacrimógeno da mucha pena, y no pena de "qué tierno", sino pena de "quitadme de la pantalla a ese señor mayor llorando", así que calculando que es una peli sobre un hombre que pierde la vista a la vez que quiere recuperar a su hija... malo. El tratar sobre el mundo del baseball nos garantiza a los españoles que casi seguro que no pillamos la mitad de las cosas, como pasaba con Moneyball.
3. Hasta la vista: Tres veinteañeros belgas discapacitados vienen a España con ganas de perder la virginidad y pegarse una buena fiesta.
- ¿Por qué verla? El argumento parece lo suficientemente salvaje como para ser de los hermanos Farrelly, pero encima es europea, algo que, en principio, debería bastar como para que no haya límites a la bestialidad de los chistes y situaciones. Sin cortapisas, ese argumento da para mucho.
- ¿Por qué no verla? La historia del cine europeo está llena de cintas mediocres que emulaban a las ya de por si limitaditas (en general) comedias adolescentes americanas tratando de copiar lo peor que nos llega del otro lado del charco, y esta bien podría ser otra más (y toda la pinta tiene, desde luego)
- ¿Por qué verla? Premios, premios y más premios: cinco David de Donatello, el Oso de Oro a la mejor película y cuatro nominaciones a los premios del cine europeo. El aplauso general de la crítica.
- ¿Por qué no verla? El cine así de experimental (y no lo parece mucho) es a menudo interesante, pero no siempre estimulante, y lo críptico del cine de autor italiano debería pedirnos precauciones al acercarnos a esta película.
5. Y recibí las peores noticias de tus labios: Historia brasileña de un triángulo amoroso incrustado en el cauce del poderoso río Amazonas.
- ¿Por qué verla? El espectacular escenario de la selva amazónica y su húmedo ambiente siempre suman enteros a este tipo de historias sobre pasiones imposibles y tensiones sexuales. Se llevó el premio a mejor película y mejor fotografía en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva. Y el título, no me digáis que no mola el título
- ¿Por qué no verla? El cine de pasiones iberoamericano corre siempre el peligro de cruzarse con la telenovela y terminar resultando demasiado pastoso en sus planteamientos y en sus actuaciones, y por ahí es por donde apuntan los que ya la han visto. Donde apunta el trailer es a tetas y culos y tetas
- ¿Por qué verla? Por Adrien Brody, venga, y por Colin Hanks. El trailer aventura trozos de una dirección interesante
- ¿Por qué no verla? El argumento suena tan trillado que no está muy claro que se pueda sacar mucho jugo a la historia, y por lo que se ve en el trailer, el desarrollo del guion va exactamente por el mismo camino que cabría esperar de un telefilm de sobremesa
7. Sesión 1.16: Terror español sobre unos practicantes de ouija a los que un sacerdote trata de advertir sobre sus peligros con una serie de grabaciones caseras sobre el tema.
- ¿Por qué verla? No hay muchos found footage españoles, y un experimento que intente algo así en nuestro país merece la pena el visionado.
- ¿Por qué no verla? El del metraje encontrado es un subgénero muy muy complicado que pide pocos medios pero muchísimo talento a todo el equipo, desde el director hasta el montador pasando y mucho por los actores... Peligro, peligro (y viendo el trailer, más peligro)
8. Persiguiendo Mavericks: Una historia de amistad entre un aprendiz de surfista y su maestro en su camino al encuentro de las mayores olas del mundo.
- ¿Por qué verla? El mar, las olas y el surf es un ambiente que da para imágenes bellísimas a cualquier director con un poco de mano y un buen director de fotografía, y el afán de superación como hilo narrativo no puede hacer daño. Y bueno, Gerard Butler
- ¿Por qué no verla? La crítica la ha puesto verde allá por donde ha pisado, y salvo las imágenes de las olas, le ha dado a casi todo el equipo de la peli y con saña a la escritura del personaje protagonista
9. El hombre de los puños de hierro: Un cruce entre el cine chino de artes marciales y el cine de acción americano sobre un armero que debe salvar a la gente de su nuevo pueblo de un peligro que les acecha.
- ¿Por qué verla? Porque Tarantino produce, porque el trailer tiene pinta de macarrada y porque lo mínimo que tiene pinta de garantizar es que será entretenida.
- ¿Por qué no verla? Poner detrás de las cámaras, en la actuación y en la escritura a un rapero que ni tiene formación cinematográfica ni experiencia que se le parezca es un suicidio narrativo y artístico, así que desde aquí auguro un videoclip muy largo con muchos efectos especiales caros y mucho humor negrata.
martes, 13 de noviembre de 2012
La dirección que mandó a la mierda a Cyrus
Es una pena ver cómo proyectos que lo tienen todo para ser películas redondas terminen siendo cosas reguleras que no llegan a ninguna parte, pero es exactamente lo que le ocurre a 'Cyrus', una película que podría haber sido una genialidad y que se queda a medio camino por la obra y gracia de su dirección.
Digo que la culpa es de los directores (dos hermanos que no juntan demasiado talento entre los dos, los Duplass), aunque algo tiran también para abajo algunos de los nudos del guion que se notan metidos con la excluisva intención de hacer avanzar la acción en alguna dirección interesante sin tener en cuenta si es coherente (como consecuencia lógica, casi nunca lo es).
Pero la gran metedura la pata del proyecto es, pero de larguísimo, la nefasta dirección, un sinsentido completo que a veces salva los muebles gracias al buen trabajo de montaje, pero que tras la mala decisión de estilo de elegir el formato hiperrealista de cámara al hombro más radical con zoom enloquecido, poco podía hacer. ¿De verdad pensaron que lo mejor que podían hacer para contar un relato ácido de amor adulto era darle tono de documental? Un premio para el que aprobó esa idea, que se ha cargado la película entera.
La pena es que todo el resto de los elementos están entre lo correcto y lo perfecto, con unos diálogos inteligentes y una estructura con mucho ritmo y muy ágil (parece que los Duplass son malos directores pero interesantes guionistas), un montaje muy curioso con momentos mágicos y especialmente los actores, que están totalmente mimetizados con sus papeles y que se convierten en lo mejor de la película, especialmente Marisa Tomei, bella, encantadora y dispuesta a que todo ser humano que la vea sonreír y enamorarse caiga rendido a sus pies (ataque de mitomanía en curso).
Al final resulta que la película es bastante buena, muy entretenida y te hace reír un rato, pero el resultado es que te quedas con la mala sensación de que has visto un tiro certero fallar de pleno por hacer experimentos raros y sin sentido con la cámara.
Cyrus - Trailer
Digo que la culpa es de los directores (dos hermanos que no juntan demasiado talento entre los dos, los Duplass), aunque algo tiran también para abajo algunos de los nudos del guion que se notan metidos con la excluisva intención de hacer avanzar la acción en alguna dirección interesante sin tener en cuenta si es coherente (como consecuencia lógica, casi nunca lo es).
Pero la gran metedura la pata del proyecto es, pero de larguísimo, la nefasta dirección, un sinsentido completo que a veces salva los muebles gracias al buen trabajo de montaje, pero que tras la mala decisión de estilo de elegir el formato hiperrealista de cámara al hombro más radical con zoom enloquecido, poco podía hacer. ¿De verdad pensaron que lo mejor que podían hacer para contar un relato ácido de amor adulto era darle tono de documental? Un premio para el que aprobó esa idea, que se ha cargado la película entera.
La pena es que todo el resto de los elementos están entre lo correcto y lo perfecto, con unos diálogos inteligentes y una estructura con mucho ritmo y muy ágil (parece que los Duplass son malos directores pero interesantes guionistas), un montaje muy curioso con momentos mágicos y especialmente los actores, que están totalmente mimetizados con sus papeles y que se convierten en lo mejor de la película, especialmente Marisa Tomei, bella, encantadora y dispuesta a que todo ser humano que la vea sonreír y enamorarse caiga rendido a sus pies (ataque de mitomanía en curso).
Al final resulta que la película es bastante buena, muy entretenida y te hace reír un rato, pero el resultado es que te quedas con la mala sensación de que has visto un tiro certero fallar de pleno por hacer experimentos raros y sin sentido con la cámara.
Cyrus - Trailer
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lunes, 12 de noviembre de 2012
Vamos a hacer remakes como si no hubiera un mañana: La Matanza de Texas
La moda de hacer remakes y reboots a lo loco, que ya llegó a lo ridículo hace tiempo, sobrepasa ahora el nivel de lo esperable y llegamos en muchas sagas a los re-reboots y los re-remakes con pocos años de diferencia. Y la conclusión de esta moda es evidente y ya lo dije en referencia a Tim Burton hace unas semanas: Hollywood está reseco.
Vamos a ver las cosas como son, todavía se hacen películas interesantes, originales y arriesgadas, pero ahora los grandes estudios se guardan buena parte de sus apuestas gordas de cada temporada para adaptaciones varias, secuelas infinitas y los consabidos remakes, no ya solo de otras cinematografías, que se entiende mal pero algo de sentido tiene, sino de sus propios éxitos ya requeteamortizados.
La última gran idea de ganapasta de los estudios, después de el estreno del reboot de Spiderman una década exacta después del inicio de su anterior saga, de los proyectos de re-reboot de Batman a tan solo unos meses de que la última entrega de su ya segunda saga terminara y de anuncios similares para la tecera intentona en los últimos años de Hulk, ha sido la de hacer oooootro remake (que sería a la vez reboot) del clásico del cine de terror de los 80 La Matnza de Texas.
El problema y lo que diferencia a La Matanza de otras pelis de miedo ochenteras que volvieron de la tumba en nuestra época (Piraña, Halloween, Pesadilla en Elm Street, La última casa a la izquierda, Las colinas tienen ojos,... la lista es eterna) es que en este caso es será la tercera vez que se cuenta la misma historia, y eso hablando de la serie oficial, que si contamos las copias bastardas y clónicas, las réplicas de este slasher llevan el ridículo por repetición a un nuevo nivel.
Más allá de lo buena que sea la primera y de lo curiosa que sea la nueva versión (con su propia secuela), una tercera versión ahora ya huele a un "vamos a hacer una en 3D para que la gente se deje la pasta otra vez", que es exactamente lo que es, y más teniendo en cuenta que el director, John Luessenhop, no se ha acercado nunca al terror, algo que suena a peli de encargo y mucho. Como remate, el guion de semejante proyectazo lo va a firmar el señor Adam Marcus, autor de dos truños (no tiene más guiones, solo dos a sus 44 años) del calibre de 'Jason va al infierno'y 'La conspiración del silencio'.
El resumen es lo evidente: que siguiendo las teorías de las secuelas de "segundas partes nunca fueron buenas" (que no es necesariamente verdad siempre, ya sabemos), los re-remakes no solo son unas castañas de tamaño familiar (si, lo digo ya sin ver la peli aunque en unas semanas puede que me tenga que tragar mis palabras), sino que a la tercera ya no merece la pena ni intentar que parezca buena. Yo por esta no pago.
Vamos a ver las cosas como son, todavía se hacen películas interesantes, originales y arriesgadas, pero ahora los grandes estudios se guardan buena parte de sus apuestas gordas de cada temporada para adaptaciones varias, secuelas infinitas y los consabidos remakes, no ya solo de otras cinematografías, que se entiende mal pero algo de sentido tiene, sino de sus propios éxitos ya requeteamortizados.
La última gran idea de ganapasta de los estudios, después de el estreno del reboot de Spiderman una década exacta después del inicio de su anterior saga, de los proyectos de re-reboot de Batman a tan solo unos meses de que la última entrega de su ya segunda saga terminara y de anuncios similares para la tecera intentona en los últimos años de Hulk, ha sido la de hacer oooootro remake (que sería a la vez reboot) del clásico del cine de terror de los 80 La Matnza de Texas.
El problema y lo que diferencia a La Matanza de otras pelis de miedo ochenteras que volvieron de la tumba en nuestra época (Piraña, Halloween, Pesadilla en Elm Street, La última casa a la izquierda, Las colinas tienen ojos,... la lista es eterna) es que en este caso es será la tercera vez que se cuenta la misma historia, y eso hablando de la serie oficial, que si contamos las copias bastardas y clónicas, las réplicas de este slasher llevan el ridículo por repetición a un nuevo nivel.
Más allá de lo buena que sea la primera y de lo curiosa que sea la nueva versión (con su propia secuela), una tercera versión ahora ya huele a un "vamos a hacer una en 3D para que la gente se deje la pasta otra vez", que es exactamente lo que es, y más teniendo en cuenta que el director, John Luessenhop, no se ha acercado nunca al terror, algo que suena a peli de encargo y mucho. Como remate, el guion de semejante proyectazo lo va a firmar el señor Adam Marcus, autor de dos truños (no tiene más guiones, solo dos a sus 44 años) del calibre de 'Jason va al infierno'y 'La conspiración del silencio'.
El resumen es lo evidente: que siguiendo las teorías de las secuelas de "segundas partes nunca fueron buenas" (que no es necesariamente verdad siempre, ya sabemos), los re-remakes no solo son unas castañas de tamaño familiar (si, lo digo ya sin ver la peli aunque en unas semanas puede que me tenga que tragar mis palabras), sino que a la tercera ya no merece la pena ni intentar que parezca buena. Yo por esta no pago.
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lunes, 29 de octubre de 2012
Kung Fu Panda 2. Po busca y encuentra
No vamos a decir que la segunda parte de Kung Fu Panda sea una obra maestra del cine de animación, que tampoco es eso, pero llegando de donde llega y siendo una secuela es sorprendente la cantidad de aciertos que acumula la película acerca de la paz interior de Po, comenzando por la genial animación, muy por encima de lo que Dreamworks nos suele ofrecer (aunque, claro, a años luz de Pixar) y que roza el cielo en los recuerdos de la familia del obeso panda (qué bonito que toda la historia se hubiera contado con esos trazos vibrantes y coloristas). Los mayores logros de la cinta de Jennifer Yuh está precisamente en la cinética y el diseño de personajes y en especial en la gloriosa presencia de los luminosos escenarios chinos, un prodigio de luz que mejora, y con mucho, los más reducidos y escasos de la película original.
Siendo como es una obra familiar, de consumo rápido (que lo es, no nos engañemos) y un blockbuster wannabe, el guion es ágil y avanza rápido en su poco menos de hora y media entre aventurillas menores y gags y momentos de humor muy acertados a medio camino entre el clásico toon y el absurdo moderno, aunque la estructura del libreto se pierde entre nudos descolocados y clímax y annticlimax repartidos de manera demasiado torpe, más aún en una obra tan corta.
Y todo esto con una excusa tan poco elaborada como un vínculo parental tan trillado como poco efectivo, por previsible, que hace del viaje un deja-vu en sesión continua salvado con solvencia por los ya mencionados decorados, la inmersiva ambientación sonora y un villano en estado de gracia, en especial en sus primeras apariciones, aunque al final del metraje sus carencias se hacen más fuertes que sus aciertos y los tonos de épica oriental y comedia americana se cruzan en un batiburrillo que no termina de ser ni una cosa ni la otra, pero que deja imágenes bellísimas en medio de la historia mil y una veces vista.
Lo mejor: Shen, un villano de animación clásico con toda la profunda maldad de la antigua Disney. Algunos momentos de paisajes con una fotografía orientalista muy animal
Lo peor: El endeble arco de transformación de Po (que encima es el único personaje que lo tiene) que de puro evidente y limitado no es casi ni un arco, sino un 'darse cuenta'.
"Kung Fu Panda 2" Nuevo trailer en español
Siendo como es una obra familiar, de consumo rápido (que lo es, no nos engañemos) y un blockbuster wannabe, el guion es ágil y avanza rápido en su poco menos de hora y media entre aventurillas menores y gags y momentos de humor muy acertados a medio camino entre el clásico toon y el absurdo moderno, aunque la estructura del libreto se pierde entre nudos descolocados y clímax y annticlimax repartidos de manera demasiado torpe, más aún en una obra tan corta.
Y todo esto con una excusa tan poco elaborada como un vínculo parental tan trillado como poco efectivo, por previsible, que hace del viaje un deja-vu en sesión continua salvado con solvencia por los ya mencionados decorados, la inmersiva ambientación sonora y un villano en estado de gracia, en especial en sus primeras apariciones, aunque al final del metraje sus carencias se hacen más fuertes que sus aciertos y los tonos de épica oriental y comedia americana se cruzan en un batiburrillo que no termina de ser ni una cosa ni la otra, pero que deja imágenes bellísimas en medio de la historia mil y una veces vista.
Lo mejor: Shen, un villano de animación clásico con toda la profunda maldad de la antigua Disney. Algunos momentos de paisajes con una fotografía orientalista muy animal
Lo peor: El endeble arco de transformación de Po (que encima es el único personaje que lo tiene) que de puro evidente y limitado no es casi ni un arco, sino un 'darse cuenta'.
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miércoles, 15 de agosto de 2012
Brave, la emocionante leyenda celta de Pixar
Mira que iba con un poco de miedo al cine por las cosas que había oído de Brave, que no es que fueran malas críticas, pero que la ponían un poco de vacía, insulsa y endeble, pero al final los chicos de Pixar han conseguido que caiga enamorado a los pies de la princesa pelirroja Mérida, de su empoderada madre y matriarca del clan, de gañanazo del padre, y qué coño, hasta de los tres heramanos traviesos al estilo de Jorgito, Jaimito y Juanito.
Para empezar, la primera parte de la película es arrolladora en la fuerza de su poética (poderosísima la secuencia de la escalada a la catarata), su discurso de la fascinación y el toque de humor familiar y entonadísimo. La fuerza se desvanece un poco al entrar en el nudo de este cuento celta y los chicos de Pixar tiran en ocasiones un poco más hacia el slapstick más Disney que a su tradicional sutileza en las formas, pero el poderío del sencillo guion y la fuerza dramática y emotiva que imprimen los animadores a sus personajes se sobreponen construyendo algunos de los momentos más carismáticos de la cinta en la relación de Mérida con su madre.
Hacia la mitad del metraje la acción se recompone y sigue su rumbo hacia una épica desatada con la fuerza de sus melodías celtas y los ambientes lóbregos que recuerdan a los mejores momentos de villanía de la Disney, pero con la soberbia capacidad de entretejer los planos y trabajar el montaje de los de Luxo, y aunque en algunos momentos los pequeños deux es machina resquebrajan el armazón de la historia, la fuerza con que los directores acometen cada cambio de ritmo del argumento y el sentido del humor con que trabajan con los espacios y sus personajes les hace avanzar con firmeza y suavidad hacia un final evidente y apoteósico, como corresponde a una aventura épica de este nivel, con el nivel emocional en todo lo alto y con los animadores dando el do de pecho en las expresiones faciales, conmovedoras más allá de lo humano.
En resumen, que no es lo mejor de Pixar, porque el listón se lo han colocado desde el propio estudio en un lugar de muy difícil acceso, pero es una fantástica película infantil, una genial aventura y una maravillosa reflexión acerca de las relaciones familiares en la adolescencia, incrustada en un delicioso cuento en la más absoluta tradición europea. Yo la pongo entre lo mejor del año sin pensarlo mucho más.
Para empezar, la primera parte de la película es arrolladora en la fuerza de su poética (poderosísima la secuencia de la escalada a la catarata), su discurso de la fascinación y el toque de humor familiar y entonadísimo. La fuerza se desvanece un poco al entrar en el nudo de este cuento celta y los chicos de Pixar tiran en ocasiones un poco más hacia el slapstick más Disney que a su tradicional sutileza en las formas, pero el poderío del sencillo guion y la fuerza dramática y emotiva que imprimen los animadores a sus personajes se sobreponen construyendo algunos de los momentos más carismáticos de la cinta en la relación de Mérida con su madre.
Hacia la mitad del metraje la acción se recompone y sigue su rumbo hacia una épica desatada con la fuerza de sus melodías celtas y los ambientes lóbregos que recuerdan a los mejores momentos de villanía de la Disney, pero con la soberbia capacidad de entretejer los planos y trabajar el montaje de los de Luxo, y aunque en algunos momentos los pequeños deux es machina resquebrajan el armazón de la historia, la fuerza con que los directores acometen cada cambio de ritmo del argumento y el sentido del humor con que trabajan con los espacios y sus personajes les hace avanzar con firmeza y suavidad hacia un final evidente y apoteósico, como corresponde a una aventura épica de este nivel, con el nivel emocional en todo lo alto y con los animadores dando el do de pecho en las expresiones faciales, conmovedoras más allá de lo humano.
En resumen, que no es lo mejor de Pixar, porque el listón se lo han colocado desde el propio estudio en un lugar de muy difícil acceso, pero es una fantástica película infantil, una genial aventura y una maravillosa reflexión acerca de las relaciones familiares en la adolescencia, incrustada en un delicioso cuento en la más absoluta tradición europea. Yo la pongo entre lo mejor del año sin pensarlo mucho más.
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sábado, 23 de junio de 2012
¿Dónde está lo bueno de Los Vengadores?
Me he resistido todo lo que he podido, pero acosado por decenas de buenas referencias de amigos que hablaban de una de las mejores películas de los ultimos tiempos, he terminado por ir al cine a ver Los Vengadores, y lo cierto es que no le he encontrado la gracia, o por lo menos no le he encontrado tanta gracia. Me voy a permitir el lujo de hacer un listado de algunas cosas que me parecen errores en esta película, para dejar claro mi punto de vista:
- Joss Whedon dirige la película con un conjunto de planos y escenas repetidas en los últimos años (y décadas) en el cine de acción y de superhéroes más palomitero. No creo que a nadie se le escape la estética y realización de la última parte de la película sale directamente del, ya de por si poco personal, estilo Michael Bay, o que las explosiones repiten con fruicción los dejes de cualquier producto de acción de Hollywood.
- Una introducción laaaarga como un día sin pan. Siempre recuerdo a una profesora de técnica audiovisual que decía que tenía una regla sobre el cine: si a los quince o veinte primeros minutos no se había puesto en marcha la trama, quitaba la película. No es que yo esté de acuerdo con la esta teoría, porque la narrativa es mucho más compleja que eso, pero en este caso la tengo que dar la razón. Si haces un producto mainstream tan claramente comercial, no deberías intriducir a cada personaje de la liga justiciera por separado dándoles el mismo peso como si de una lucha de egos o de fanatismos geeks enfrentados se tratara, no hay ritmo estructural que aguante el peso de una introducción de tres cuartos de hora fragmentados.
- Scarlett Johansson está ahí por su culo. Esto no es algo que haya leído, no tengo informaciones sobre las razones que hacen que la Johansson fuera la elegida en el casting, pero a juzgar por la sobreabundancia de planos de las posaderas de la Viuda Negra, no puedo hacer otra cosa que pensar que un personaje que es más atractivo de culo que de cara igual no debería tener mucho protagonismo.
- Los finales se multiplican. Lo disperso de la trama y la carencia de planteamiento formal (más allá de la introducción divoide de cada uno de Los Vengadores) termina produciendo una falta de cohesión argumental que retira la importancia del arco argumental para poner el foco en lo bonito del diseño de personajes, y esto deriva en una consecución de clímax de acción y de enfrentamientos apoteósicos de los que nunca termina de quedar clara la relevancia. ¿Termina aquí? ¿Han matado ya a todos?
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lunes, 28 de mayo de 2012
Testigos de Jehová y el Círculo de Lectores
Hacía mucho que no me daba la chapa un testigo de Jehová. Al anterior le dije que era adorador de Satán, y que muchas gracias pero que no quería nada, pero al de hoy no le he visto venir porque iba disfrazado de comercial del Círculo de Lectores y lo primero que me ha salido ha sido "Ya soy del Círculo, gracias".
Me ha empezado el señor a soltar la chapa con una revista sobre movimientos sociales (chapa chapa chapa 15M chapa chapa chapa crisis chapa chapa chapa gobierno) y cuando he visto que había citas de la Biblia le he dicho: "Lo siento, pero no creo" "¿En qué?" "En nada". Ahí es cuando ha sacado su arma más letal: "¿Has leído la Biblia?", pero claro, en este caso ha fallado "Sí, y el Nuevo Testamento tres veces". Lo definitivo ha sido decirle que me parecía una novela muy interesante como curiosidad histórica, ahí me ha dado el Atalaya, me ha recomendado que me lo lea, le he dicho que yo me leo todo lo que me dan, y por las mismas, se ha ido.
Lo que yo me pregunto con este tema es: 1. ¿A cuánta gente consiguen convencer con la técnica de la chapa itinerante sobre las virtudes de la fé? y 2. ¿De qué mierda me he vestido yo hoy para que me paren a cuestionarme sobre mi vida espiritual? ¿Tengo pinta de niño repollo? ¿De perdido de la vida? ¿De personalidad adictiva?
Me ha empezado el señor a soltar la chapa con una revista sobre movimientos sociales (chapa chapa chapa 15M chapa chapa chapa crisis chapa chapa chapa gobierno) y cuando he visto que había citas de la Biblia le he dicho: "Lo siento, pero no creo" "¿En qué?" "En nada". Ahí es cuando ha sacado su arma más letal: "¿Has leído la Biblia?", pero claro, en este caso ha fallado "Sí, y el Nuevo Testamento tres veces". Lo definitivo ha sido decirle que me parecía una novela muy interesante como curiosidad histórica, ahí me ha dado el Atalaya, me ha recomendado que me lo lea, le he dicho que yo me leo todo lo que me dan, y por las mismas, se ha ido.
Lo que yo me pregunto con este tema es: 1. ¿A cuánta gente consiguen convencer con la técnica de la chapa itinerante sobre las virtudes de la fé? y 2. ¿De qué mierda me he vestido yo hoy para que me paren a cuestionarme sobre mi vida espiritual? ¿Tengo pinta de niño repollo? ¿De perdido de la vida? ¿De personalidad adictiva?
martes, 17 de abril de 2012
El Rey y las indignaciones de moda
Hace unos años nuestro amado Rey se fue supuestamente a las tierras rusas a que le emborracharan un oso para matarlo (poco más o menos, la noticia entera aquí), y pese a que la noticia tuvo su particular relevancia, tampoco es que se liara demasiado gorda ni nadie con cierta responsabilidad pidiera explicaciones, cabezas o encuestas de popularidad borbónica. Pero en estas fechas Juan Carlos se ha ido un poco más al sur a pegar tiros y las redes hierven, los medios se regocijan y a la Casa Real hay que echarles hoy o ayer (yo siempre he sido más de ayer).
¿Cuál ha sido el gran cambio? ¿Estamos ahora más encabronados con lo que sea que nos pongan delante después de años de crisis/estafa? ¿Las redes sociales sacan el troll que llevamos dentro magníficando cualquier enfado hasta hacerlo motivo de revuelta popular semanal? ¿Han sumado demasiado puntos los Borbones con las manos largas de Urdangarín, el pie ya menos largo de Froilán y la cadera cibernética de su Majestad como para llevarse el premio gordo de enemigos del pueblo? ¿Necesitamos una distracción de la mierda que vemos cada día sobre nuestra economía (micro y macro) y los Borbones son un blanco fácil (y campechano)?
Yo, yendo por delante que creo que este señor lleva los mismos años de Rey del que está faltando una República en este país, creo que son todas ellas: estamos encabronados, somos más trolls y cibertrolls, la familia Real se lo está currando mucho y necesitamos sangre en la arena pública. Un caldo muy rico que, con un poco de suerte, termina con una monarquía menos en el mundo. Ojalá
¿Cuál ha sido el gran cambio? ¿Estamos ahora más encabronados con lo que sea que nos pongan delante después de años de crisis/estafa? ¿Las redes sociales sacan el troll que llevamos dentro magníficando cualquier enfado hasta hacerlo motivo de revuelta popular semanal? ¿Han sumado demasiado puntos los Borbones con las manos largas de Urdangarín, el pie ya menos largo de Froilán y la cadera cibernética de su Majestad como para llevarse el premio gordo de enemigos del pueblo? ¿Necesitamos una distracción de la mierda que vemos cada día sobre nuestra economía (micro y macro) y los Borbones son un blanco fácil (y campechano)?
Yo, yendo por delante que creo que este señor lleva los mismos años de Rey del que está faltando una República en este país, creo que son todas ellas: estamos encabronados, somos más trolls y cibertrolls, la familia Real se lo está currando mucho y necesitamos sangre en la arena pública. Un caldo muy rico que, con un poco de suerte, termina con una monarquía menos en el mundo. Ojalá
domingo, 11 de marzo de 2012
'La antena', la experimentación estética del cine mudo.
Rescatada de entre las vitrinas del cine para minorías por el éxito de 'The Artist', 'La Antena', esa película argentina de visión obligatoria en todas las facultades de cine del mundo (debería serlo), demostraba ya hace 4 años que aun era posible innovar en el audiovisual usando de base el cine silente.
No es que sea una gran película, pero desde luego sí que es necesaria por la agresividad con la que Esteban Sapir se dedica a derribar todas las convenciones narrativas y plantea una curiosa hipótesis como subtexto acerca de las posibilidades cinematográficas que se habrían abierto en el séptimo arte si el sonoro sincrónico no se hubiera impuesto. Un cruce de caminos entre el videoclip, la estética del cómic y de la animación experimental y un amoroso homenaje al cine mudo europeo, el soviético y alemán expresionista principalmente.
El principal problema con el que se encuentra Sapir es el ritmo, que pierde tras los primeros 20 minutos de película y que no vuelve a encontrar salvo quizá hacia la parte final de la hora y media larga de la cinta. Pero como decía Bárbara Escamilla en su crítica en Cinemanía, los momentos en los que la historia va perdiendo al espectador se puntúan afortunadamente con momentos de puro oro estético y de cine en estado de gracia que hacen olvidar en parte lo torpe y vulgar del guion.
No es que sea una gran película, pero desde luego sí que es necesaria por la agresividad con la que Esteban Sapir se dedica a derribar todas las convenciones narrativas y plantea una curiosa hipótesis como subtexto acerca de las posibilidades cinematográficas que se habrían abierto en el séptimo arte si el sonoro sincrónico no se hubiera impuesto. Un cruce de caminos entre el videoclip, la estética del cómic y de la animación experimental y un amoroso homenaje al cine mudo europeo, el soviético y alemán expresionista principalmente.
El principal problema con el que se encuentra Sapir es el ritmo, que pierde tras los primeros 20 minutos de película y que no vuelve a encontrar salvo quizá hacia la parte final de la hora y media larga de la cinta. Pero como decía Bárbara Escamilla en su crítica en Cinemanía, los momentos en los que la historia va perdiendo al espectador se puntúan afortunadamente con momentos de puro oro estético y de cine en estado de gracia que hacen olvidar en parte lo torpe y vulgar del guion.
miércoles, 7 de marzo de 2012
Tim Burton está seco
La cosa está así, Tim Burton era un genio, y sigue teniendo su chispita creativa que le permite dar a luz obras curiosas con un toque original y que todos reconozcamos su estilo por el tipo de proyecto, el ambiente y (vale, esto también hay que decirlo) porque en la mayoría salen Johnny Depp y Helena Bonham Carter. Pero cada vez son más las películas que parecen hechas por encargo, con vagancia o simplemente para ganar pasta gansa por su nombre bonito (y ojo, que no digo que sean malas, digo simplemente que no se arriesga una mierda).
Y esto viene al caso de que mirándome el otro día las pelis suyas que nos llegan en los próximos años, resulta que de las cuatro que tiene en proyecto, las cuatro son adaptaciones: una de un libro infantil (Pinocho), otra de un juego de mesa (Monsterpocalypse), la tercera de una serie de los años 60 (Dark Shadows) y la última (pero no la última en estrenarse) de su corto iniciático Frankenweenie. Todo esto, y visto que el tráiler de la peli del perro monstruo de Frankenstein podría pasar por la segunda parte de La novia cadáver más que por la reversión del corto suburbial que debería, tengo cada vez más la sensación de que ya hemos pasado los años dorados de Burton y que no queda gran cosa que esperar del que fuera uno de los directores más locos del cine mundial. Ojalá cuando vea estas pelis resulten ser buenímas y me tenga que comer mis palabras, pero ya me voy imaginando que no.
Y esto viene al caso de que mirándome el otro día las pelis suyas que nos llegan en los próximos años, resulta que de las cuatro que tiene en proyecto, las cuatro son adaptaciones: una de un libro infantil (Pinocho), otra de un juego de mesa (Monsterpocalypse), la tercera de una serie de los años 60 (Dark Shadows) y la última (pero no la última en estrenarse) de su corto iniciático Frankenweenie. Todo esto, y visto que el tráiler de la peli del perro monstruo de Frankenstein podría pasar por la segunda parte de La novia cadáver más que por la reversión del corto suburbial que debería, tengo cada vez más la sensación de que ya hemos pasado los años dorados de Burton y que no queda gran cosa que esperar del que fuera uno de los directores más locos del cine mundial. Ojalá cuando vea estas pelis resulten ser buenímas y me tenga que comer mis palabras, pero ya me voy imaginando que no.
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sábado, 25 de febrero de 2012
Premios Oscar 2012 (II): Chico y Rita
Tanta campaña, buenas críticas y eco en los medios para que al final Chico y Rita no sea más que una serie de los más burdos tópicos sobre historias de amor imposible que Hollywood lleva repitiendo desde hace más de medio siglo, pero, eso si, salpicados por los más ofensivos esterotipos que una mente pueda perpetrar sobre los cubanos: las mujeres hipersexualizadas, el machismo por raza, el estilo de vida vividor de perro callejero y el ritmo salsero en la sangre. Nada suena a nuevo en este musical de animación y huele a apolillado aunque quieran darle el toque de frescura de la animación de los dibujos de Mariscal, tan parecidos cuando se mueven a los del caricaturista Al Hirschfeld que cuesta no creer que estén hechos a posta para convencer al público anglosajón.
Me metería más a fondo a hablar del sinsentido de la trama, simple como el mecanismo de un chupete, del poco acierto a la hora de animar los trazos simples del diseñador y de los problemas de movimiento y espacio que derivan de ese poco acierto, pero valga decir que la aparición de Estrella Morente de entre la niebla de la película ya resume el tono general de la cinta: un sinsentido con ínfulas de homenaje a la música con mayúsculas que no termina de ser más que una leyendita de amor que algún viejo trovador habanero podría algún día contar a sus nietos, y no hay más.
Me metería más a fondo a hablar del sinsentido de la trama, simple como el mecanismo de un chupete, del poco acierto a la hora de animar los trazos simples del diseñador y de los problemas de movimiento y espacio que derivan de ese poco acierto, pero valga decir que la aparición de Estrella Morente de entre la niebla de la película ya resume el tono general de la cinta: un sinsentido con ínfulas de homenaje a la música con mayúsculas que no termina de ser más que una leyendita de amor que algún viejo trovador habanero podría algún día contar a sus nietos, y no hay más.
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martes, 31 de enero de 2012
Premios Oscar 2012 (I): The Artist
Es la película del año, la típica sleeper pequeña de largo recorrido que mola decir que adoras, y además el mundo del cine estadounidense la adora por el pedazo de homenaje que le hace a sus época más mitificada: los últimos días del cine mudo, cuando el star system estaba en lo más alto y el cine aun tenía su capa de purpurina aun intacta.
Pero ¿merece la película de Hazanavicius (el nombre lo han elegido a posta para hacerles la puñeta a los americanos) tanto reconocimiento y galardón? Pues como es lógico, algunos méritos ha hecho para ello, pero no todos los que nos están imponiendo. Aprovecho este primer post sobre los Oscar para aclarar que no comparo la película con el resto de las competidoras, sino que valoro si tiene el suficiente mérito individual para ganar el señor dorado.
Está bastante claro que la primordial inteción de The Artist es establecer un diálogo entre el cine mudo y el arte audiovisual posmoderno estableciendo una réplica de los modos del Hollywood de finales de los 20. El problema es que, aunque la intención queda demostrada en los aspectos formales del film, el resultado de esta intención no termina de llegar a buen puerto. Y no lo hace a nivel de dirección porque los mecanismos de narración audiovisual que utiliza son erráticos y no terminan de entonar un camino claro. Lo que en muchas ocasiones es un uso del espacio muy acorde con el cine mudo (ese montaje interno, la profundidad de encuadres,...) y bastante alejado del cine actual, vuelve eventualmente al modo más mainstream actual con primeros planos forzados, montajes mecánicos demasiado dinámicos para el tono general y cortes en los encuadres inpensables en la época silente. En este aspecto me costaría decir que merece ser nombrada la mejor película (de la industria) del año, y mucho menos que Hazanavicius se acerca a ser el mejor director.
Un tema muy diferente son los galardones a mejor vestuario, fotografía y dirección artística, tres premios que suelen favorecer a los films de época (que piden mucho más esfuerzo a nivel estético para resultar creíbles). En este aspecto no hay nada que reprochar al excelente trabajo de ambientación y mucho menos al fantástico resultado logrado en el blanco y negro granulado de Guillaume Schiffman. Tres premios Oscar ganados sin problema.
El caso de la banda sonora es similar. La creación de Ludovic Bource está tan cercana a las partituras rescatadas de los filmes mudos del Hollywood silente que se convierte en la pieza más inmersiva de The Artist. Si la película francesa tiene que ganar solo un premio, que sea este.
Los premios de interpretación (actor principal a Jean Dujardin y actriz de reparto a Bérénice Bejo) se parecen demasiado a nominaciones completistas (del palo "es la película del año, así que vamos a nominarla a todo lo que no suene demasiado ridículo") como para considerar los méritos y carrera de los intérpretes. El problema es que este tipo de premios están bastante cuadriculados: se suelen dar a actores consagrados o a jóevenes promesas en papeles complicados con una dificultad extra. Más allá del factor "las reglas no escritas de los Oscar", es cierto que es complicado medir la calidad interpretativa de estos dos actores en papeles que consisten precisamente en imitar el estilo de un tipo de cine que se caracteriza por la sobreactuación y la teatralización, y más en una historia con semejante carencia de arcos de transformación o conflictos internos.
Pero las nominaciónes de The Artist que menos logro comprender son las de Guión original y montaje. Por parte del guión, la simpleza de la historia, la inexistencia de subtexto, subtramas, nudos de interés y cualquier cosa parecida a una estructura narrativa debería descartar este texto a cualquier consideración acerca de lo galardonable del libreto. Y tres cuartos de lo mismo respecto al montaje, que no es que sea malo, deficiente o poco eficaz, pero en un material tan llanito, no es posible hacer ningún tipo de virguería, mérito especial o desarrollar una muestra de talento editor que merezca un premio.
En resumen: Vestuario, Banda Sonora, Fotografía y Dirección Artística, sí. Montaje, Guión Original, Actor Principal, Actriz de Reparto, Director y Película, no.
Pero ¿merece la película de Hazanavicius (el nombre lo han elegido a posta para hacerles la puñeta a los americanos) tanto reconocimiento y galardón? Pues como es lógico, algunos méritos ha hecho para ello, pero no todos los que nos están imponiendo. Aprovecho este primer post sobre los Oscar para aclarar que no comparo la película con el resto de las competidoras, sino que valoro si tiene el suficiente mérito individual para ganar el señor dorado.
Está bastante claro que la primordial inteción de The Artist es establecer un diálogo entre el cine mudo y el arte audiovisual posmoderno estableciendo una réplica de los modos del Hollywood de finales de los 20. El problema es que, aunque la intención queda demostrada en los aspectos formales del film, el resultado de esta intención no termina de llegar a buen puerto. Y no lo hace a nivel de dirección porque los mecanismos de narración audiovisual que utiliza son erráticos y no terminan de entonar un camino claro. Lo que en muchas ocasiones es un uso del espacio muy acorde con el cine mudo (ese montaje interno, la profundidad de encuadres,...) y bastante alejado del cine actual, vuelve eventualmente al modo más mainstream actual con primeros planos forzados, montajes mecánicos demasiado dinámicos para el tono general y cortes en los encuadres inpensables en la época silente. En este aspecto me costaría decir que merece ser nombrada la mejor película (de la industria) del año, y mucho menos que Hazanavicius se acerca a ser el mejor director.
Un tema muy diferente son los galardones a mejor vestuario, fotografía y dirección artística, tres premios que suelen favorecer a los films de época (que piden mucho más esfuerzo a nivel estético para resultar creíbles). En este aspecto no hay nada que reprochar al excelente trabajo de ambientación y mucho menos al fantástico resultado logrado en el blanco y negro granulado de Guillaume Schiffman. Tres premios Oscar ganados sin problema.
El caso de la banda sonora es similar. La creación de Ludovic Bource está tan cercana a las partituras rescatadas de los filmes mudos del Hollywood silente que se convierte en la pieza más inmersiva de The Artist. Si la película francesa tiene que ganar solo un premio, que sea este.
Los premios de interpretación (actor principal a Jean Dujardin y actriz de reparto a Bérénice Bejo) se parecen demasiado a nominaciones completistas (del palo "es la película del año, así que vamos a nominarla a todo lo que no suene demasiado ridículo") como para considerar los méritos y carrera de los intérpretes. El problema es que este tipo de premios están bastante cuadriculados: se suelen dar a actores consagrados o a jóevenes promesas en papeles complicados con una dificultad extra. Más allá del factor "las reglas no escritas de los Oscar", es cierto que es complicado medir la calidad interpretativa de estos dos actores en papeles que consisten precisamente en imitar el estilo de un tipo de cine que se caracteriza por la sobreactuación y la teatralización, y más en una historia con semejante carencia de arcos de transformación o conflictos internos.
Pero las nominaciónes de The Artist que menos logro comprender son las de Guión original y montaje. Por parte del guión, la simpleza de la historia, la inexistencia de subtexto, subtramas, nudos de interés y cualquier cosa parecida a una estructura narrativa debería descartar este texto a cualquier consideración acerca de lo galardonable del libreto. Y tres cuartos de lo mismo respecto al montaje, que no es que sea malo, deficiente o poco eficaz, pero en un material tan llanito, no es posible hacer ningún tipo de virguería, mérito especial o desarrollar una muestra de talento editor que merezca un premio.
En resumen: Vestuario, Banda Sonora, Fotografía y Dirección Artística, sí. Montaje, Guión Original, Actor Principal, Actriz de Reparto, Director y Película, no.
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sábado, 14 de enero de 2012
"Casa" o la colisión de planos vacíos
No soy muy fan de los cortometrajes (pero nada nada fan), así que los pocos que veo los miro con pocas expectativas. Pero en ocasiones se encuentran cosas muy interesantes en este mundillo.
"Casa", de Miguel Sánchez Muñoz, trabaja una historia tensa y sencilla con un uso del espacio radicalmente geométrico y horizontal y una imagen limpia adornada por un ambiente sonoro opresivo plagado de ecos. Pero lo que más me ha conmocionado de esta pequeña pieza de terror ha sido su montaje, un montaje creado por la colisión de los planos vacios o casi vacíos. Es decir, es tradicional en el cine narrativo tratar de que el montaje no sea percibido por el espectador y que sea asimilado como un duplicado de la visión natural, pero en este caso el efecto es precisamente el contrario, y eso provoca un extrañamiento e incomodidad que el propio argumento no apoya hasta el final.
Ahí queda el corto "Casa" para quien quiera disfrutarlo, enjoy!
"Casa", de Miguel Sánchez Muñoz, trabaja una historia tensa y sencilla con un uso del espacio radicalmente geométrico y horizontal y una imagen limpia adornada por un ambiente sonoro opresivo plagado de ecos. Pero lo que más me ha conmocionado de esta pequeña pieza de terror ha sido su montaje, un montaje creado por la colisión de los planos vacios o casi vacíos. Es decir, es tradicional en el cine narrativo tratar de que el montaje no sea percibido por el espectador y que sea asimilado como un duplicado de la visión natural, pero en este caso el efecto es precisamente el contrario, y eso provoca un extrañamiento e incomodidad que el propio argumento no apoya hasta el final.
Ahí queda el corto "Casa" para quien quiera disfrutarlo, enjoy!
domingo, 18 de diciembre de 2011
Canibal Feroz, sangre entre la porquería
No es que me esperara gran cosa de Cannibal Ferox, esencialmente porque la película con la que se la suele comparar es Holocausto Canibal, tampoco es la cosa del otro jueves, pero esta peli de Lenzi es aun peor que su predecesora.
El argumento es el mismo: canibales que hacen barbaridades con blanquitos (gilipollas y sádicos) y animales salvajes. Pero al menos Holocausto tenía el punto de estar rodada con pretensiones de falso documental, un estilo que le añadía un toque interesante al festival carnicero. En el caso de Canibal Feroz la dirección no aporta nada a la limitadita historia más que el modo mostrativo más puramente turístico (del estilo: "mira cariño, esos salvajes le están cortando el pene a un traficante de droga, grabémoslo para verlo en nuestra casa de Ohio").
Para no desmerecer la dirección y la estética, el guión es un pestiño que se dedica a repetir una y otra vez que los villanos son los hombres occidentales que se dedican a dar mal a los pobres indígenas. Y por si a alguien no le quedaba claro el mensaje (que sí, que somos malos) la base de la historia es una estudiante que quiere demostrar que el canibalismo no existe, y como, evidentemente, en esta película eso es completamente falso, oscuras voces en off la atormentan recordándola las tontunas que defendía en su investigación (más efectivo y menos sutil si cabe habría sido que la voz gritara: "TOOONTAAA, Y TÚ DECÍAS QUE NO COMÍAN GENTE").
Podría pensar que en este tipo de películas la gracia está en las escenas de tortura (con eso del morbo) al estilo Guinea Pig, pero es que ni eso es potable. Los efectos especiales (vamos a llamarles así) son del estilo sirope de fresa y bolsa de basura rellena de tripas de cerdo, con mención especial a la escena de la chica colgada por ganchos de las tetas (dos flanes de plastilina). Los únicos momentos en los que la carnicería parece real es en las matanzas de animales, pero eso es solo porque son reales, y eso, aparte de ser trampa, es una hijoputada interesante.
Como hablar de la calidad de las interpretaciones me parecería ya insultar a la gente que vive de la actuación (que ni morirnos con un mínimo de calidad sabemos ya), voy a resumir mi opinión sobre Canibal Feroz como: castañote de película que me acabo de comer.
El argumento es el mismo: canibales que hacen barbaridades con blanquitos (gilipollas y sádicos) y animales salvajes. Pero al menos Holocausto tenía el punto de estar rodada con pretensiones de falso documental, un estilo que le añadía un toque interesante al festival carnicero. En el caso de Canibal Feroz la dirección no aporta nada a la limitadita historia más que el modo mostrativo más puramente turístico (del estilo: "mira cariño, esos salvajes le están cortando el pene a un traficante de droga, grabémoslo para verlo en nuestra casa de Ohio").
Para no desmerecer la dirección y la estética, el guión es un pestiño que se dedica a repetir una y otra vez que los villanos son los hombres occidentales que se dedican a dar mal a los pobres indígenas. Y por si a alguien no le quedaba claro el mensaje (que sí, que somos malos) la base de la historia es una estudiante que quiere demostrar que el canibalismo no existe, y como, evidentemente, en esta película eso es completamente falso, oscuras voces en off la atormentan recordándola las tontunas que defendía en su investigación (más efectivo y menos sutil si cabe habría sido que la voz gritara: "TOOONTAAA, Y TÚ DECÍAS QUE NO COMÍAN GENTE").
Podría pensar que en este tipo de películas la gracia está en las escenas de tortura (con eso del morbo) al estilo Guinea Pig, pero es que ni eso es potable. Los efectos especiales (vamos a llamarles así) son del estilo sirope de fresa y bolsa de basura rellena de tripas de cerdo, con mención especial a la escena de la chica colgada por ganchos de las tetas (dos flanes de plastilina). Los únicos momentos en los que la carnicería parece real es en las matanzas de animales, pero eso es solo porque son reales, y eso, aparte de ser trampa, es una hijoputada interesante.
Como hablar de la calidad de las interpretaciones me parecería ya insultar a la gente que vive de la actuación (que ni morirnos con un mínimo de calidad sabemos ya), voy a resumir mi opinión sobre Canibal Feroz como: castañote de película que me acabo de comer.
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lunes, 7 de noviembre de 2011
"Melancolía" y la narrativa del fin del mundo
El planeta Melancolía se ha estrellado contra la Tierra aniquilando absolutamente toda vida y aborbiendo en su descomunal masa azul la pequeña esfera en la que la raza humana solía habitar. Sobre esa destrucción, Lars von Trier inserta imágenes de una historia que aun no conocemos con Kirsten Dunst vestida de novia y Charlotte Gainsbourg huyendo por el césped con un niño en brazos. Unas imágenes afectadas por una angustiosa gravedad que ralentiza los movimientos de las mujeres y las hunde en la tierra creando una unión/confrontación entre las figuras humanas y la naturaleza que amenaza con destruirlas y hundirlas en sus terrosas profundidades.
Tras este prólogo, muy similar al "suicidio infantil" de Anticristo, el director danés deja en manos de sus dos chicas el desplegar la historia de sus últimos días en la Tierra, una historia puntuada por un gigantesco modificador, el agresivo planeta escondido tras el Sol, que con su malvada presencia media toda la fantasía voyeurista que es el relato de la boda y el cuento intimista de fascinación autodestructiva y terror preservador de la segund mitad. La gran mole del globo azul está presente para el espectador desde el minuto uno, y se hace presente en distintos momentos y de diferente manera para los personajes. Melancolía estimulará el fagocitador intelecto del hombre de la casa (Kiefer Sutherland) obligando a su familia a absorver su amor por el planeta destructor. Aterrorizará a la madre y hermana coraje, Claire, convirtiéndola a medida que se acerca a la colisión en una figura doliente, un ser a medio camino entre la maternidad sacrificada y el pánico al abismo de la destrucción. Y mistificará a la cada minuto más etérea Justine (Dunst) que se irá atavizando en una evolución interpretativa desde la felicidad prenupcial hasta la extrañeza por la propia humanidad para terminar por interiorizar a una femenina divinidad, similar y a la vez opuesta al divino femenino de Anticristo, opuesto porque lo que en Anticristo era el eterno ciclo de destrucción representado en la procreación, aquí es la capacidad creadora de la terrenal y celestial Justine a medida que se acerca la total destrucción.
Melancolía es, en resumen, una evolución extrema y cruda de dos personajes femeninos galardonables hasta el límite, un ejercicio estético sobresaliente acerca del fin del mundo y el verdadero terror cósmico, y un ejercicio magistral del horror implacable en fuera de campo.
Tras este prólogo, muy similar al "suicidio infantil" de Anticristo, el director danés deja en manos de sus dos chicas el desplegar la historia de sus últimos días en la Tierra, una historia puntuada por un gigantesco modificador, el agresivo planeta escondido tras el Sol, que con su malvada presencia media toda la fantasía voyeurista que es el relato de la boda y el cuento intimista de fascinación autodestructiva y terror preservador de la segund mitad. La gran mole del globo azul está presente para el espectador desde el minuto uno, y se hace presente en distintos momentos y de diferente manera para los personajes. Melancolía estimulará el fagocitador intelecto del hombre de la casa (Kiefer Sutherland) obligando a su familia a absorver su amor por el planeta destructor. Aterrorizará a la madre y hermana coraje, Claire, convirtiéndola a medida que se acerca a la colisión en una figura doliente, un ser a medio camino entre la maternidad sacrificada y el pánico al abismo de la destrucción. Y mistificará a la cada minuto más etérea Justine (Dunst) que se irá atavizando en una evolución interpretativa desde la felicidad prenupcial hasta la extrañeza por la propia humanidad para terminar por interiorizar a una femenina divinidad, similar y a la vez opuesta al divino femenino de Anticristo, opuesto porque lo que en Anticristo era el eterno ciclo de destrucción representado en la procreación, aquí es la capacidad creadora de la terrenal y celestial Justine a medida que se acerca la total destrucción.
Melancolía es, en resumen, una evolución extrema y cruda de dos personajes femeninos galardonables hasta el límite, un ejercicio estético sobresaliente acerca del fin del mundo y el verdadero terror cósmico, y un ejercicio magistral del horror implacable en fuera de campo.
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jueves, 3 de noviembre de 2011
La triste lección de Campofrío con La Noria
Campofrío, Puleva y Bayer retiran sus anuncios del programa de telebasura de (a ver si lo adivina alguien) TeleCinco debido a la entrevista pagada (y bein pagada) a la madre de "el Cuco". Una buena noticia de base, porque todo lo que sean golpes en la línea de flotación de esta factoría de mierda catódica (o tedetiana) es bueno para las neuronas del pueblo español. Pero no ten buena si tenemos en cuenta que, hasta este golpe jamonero, todas las ideazas del tipo morboso que se les han ocurrido a los chicos de Vasile (ya sea hablar con los muertos, pagar a chonis para que se muerdan los ojos en directo o entrevistar a putillas de medio pelo para que cuenten de qué color tiene el pelo de los huevos el torero de turno) les han salido muy rentables en cuanto a audiencia y, por lo tanto, en cuanto a pasta recaudada a base de inserciones publicitarias.
Esto es: qué bonito que alguien le de un palo a los programas chuscos de TeleCinco, pero qué lástima que tenga que ser una empresa charcutera la que venga a poner orden (previa queja de los clientes, eso si) porque a la audiencia no solo no le importa la moral del contenido, sino que pide cada vez más bajeza en la calidad del mismo.
Reflexión al respecto desde la más pura negatividad de investigador del audiovisual: no es que tengamos una mala televisión, es que tenemos una muy mala audiencia.
Esto es: qué bonito que alguien le de un palo a los programas chuscos de TeleCinco, pero qué lástima que tenga que ser una empresa charcutera la que venga a poner orden (previa queja de los clientes, eso si) porque a la audiencia no solo no le importa la moral del contenido, sino que pide cada vez más bajeza en la calidad del mismo.
Reflexión al respecto desde la más pura negatividad de investigador del audiovisual: no es que tengamos una mala televisión, es que tenemos una muy mala audiencia.
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